SEGURIDAD DE LAS API PARA APLICACIONES EMPRESARIALES
Las interfaces de programación de aplicaciones (API) facilitan servicios tecnológicos críticos para las empresas actuales en todos los sectores verticales. Las API son un método principal para acceder a datos a través de canales digitales, como aplicaciones web y móviles, la nube y el Internet de las cosas (IoT), lo que garantiza que las organizaciones puedan acceder y compartir información con clientes y socios de manera más eficaz.
Dado que las API forman ahora parte de las arquitecturas empresariales estándar del sector, los riesgos de seguridad se han convertido en una preocupación importante. Las amenazas y los ataques cibernéticos se dirigen cada vez más a las aplicaciones empresariales, dada su accesibilidad a través de la nube, los dispositivos móviles y los entornos locales. Las API pueden ser un importante punto de vulnerabilidad, dada su capacidad para ofrecer acceso programático a desarrolladores externos. En última instancia, dependiendo de cómo se haya escrito una API, podría exponer seriamente los datos a exploits en redes y aplicaciones back-end, y ampliar aún más la superficie de ataque.
Las API pueden estar expuestas a una serie de amenazas y vulnerabilidades que permiten a los atacantes dirigirse al sistema subyacente, al servidor de aplicaciones o incluso a la propia API. Los sistemas deben evaluarse para detectar vulnerabilidades de parcheo y configuración con el fin de remediar los riesgos asociados al parcheo, al software al final de su vida útil o a problemas de configuración. El servidor de aplicaciones que aloja la API podría estar sujeto a vulnerabilidades de secuestro de sesión o de configuración de seguridad incorrecta. La propia API alojada podría ser objeto de ataques de inyección, problemas de control de acceso o exposición de datos confidenciales. Es importante comprender todas las capas de riesgo potencial asociadas a una API y sus componentes relacionados.
Existen métodos de protección fundamentales que deben implementarse para mitigar el riesgo de las API críticas en su entorno. Cuanto antes se incorporen los procesos de seguridad en la implementación de la API, mejor. En la fase de planificación, los arquitectos y desarrolladores deben tener en cuenta las dependencias, la autenticación, los problemas de autorización y los retos de integridad de los datos que afectarán a la API una vez que se haya desarrollado y puesto en producción. Por ejemplo, controlar el acceso a las API es fundamental para mitigar los riesgos de amenazas a la identidad y a la sesión. Es esencial separar la identidad del usuario y la aplicación que accede a la API. Los proveedores de API deben ser capaces de identificar una aplicación de forma única y controlar las operaciones que la propia aplicación puede realizar. Estas medidas deben formar parte de las prácticas estándar y las políticas de seguridad que rigen el desarrollo seguro de aplicaciones y API.
Durante el desarrollo, deben aplicarse las políticas establecidas para proteger las API.
En producción, las API deben ser monitoreadas para detectar amenazas y problemas de rendimiento que puedan indicar un posible incidente de seguridad. Se debe establecer la calidad del servicio para mitigar los ataques de inundación y DoS. Las pruebas dinámicas de seguridad de aplicaciones (DAST) continuas y las penetration testing periódicas deben formar parte de la estrategia de protección de las API.
Las API son demasiado importantes para que las empresas ignoren las implicaciones de no incluir la seguridad como parte de su estrategia de API. Establezca una estrategia de seguridad de API, ejecútela y supervíselo continuamente.